sábado, 16 de febrero de 2013

Una "chiacchiera" sobre el Concilio

El amigo Milko me pide si puedo traducir el discurso que dio Benedicto XVI a los párrocos de Roma en su último encuentro. Como el texto es un poco largo, y me parece que vale la pena leerlo "en caliente" dejo la primera parte, que me parece es la más jugosa por referirse al ambiente en el que comenzó el Concilio y a la reforma litúrgica. Por el apuro con que fue hecho, sepan disculpar los errores. 

Hoy, por las condiciones de mi edad, no pude preparar un gran discurso como podrían esperar, pero pienso hacer una pequeña charla sobre el Concilio Vaticano II como yo lo vi. Comienzo con una anecdota. Yo fui nominado en 1959 profesor de la Universidad de Bonn, donde estudian los seminaristas de la diócesis de Colonia y de otras diócesis cercanas. Así, entre en contacto con el Cardenal de Colonia, el Cardenal Frings. El Cardenal Siri, de Génova, me parece que en 1961, había organizado una serie conferencias con diversos Cardenales europeos sobre el Concilio, y había pedido también al Arzobispo de Colonia hacer una de las conferencias con el título: El Concilio y el mundo del pensamiento moderno.
El Cardenal me había pedido a mi, el más joven de los profesores, que le escribiera un proyecto; el proyecto le gustó y a Génova leyó el texto como yo lo había escrito.  Poco después el Papa lo llamó y el Cardenal estaba lleno de temor, de haber dicho algo fuera de lugar, de falso, de venir citado para una queja o quizás para sacarle la púrpura. Si, cuando su secretario lo vistió para la audiencia, el Cardenal dijo: "Quizás hoy llevo por última vez este hábito". Después entro, el Papa Juan fue al encuentro y lo abraza y dice "Gracias, Eminencia, uds. ha dicho las cosas que yo quería decir, pero no había encontrado las palabras". Así el Cardenal sabía de estar en el camino justo y me pidió de acompañarlo al Concilio, primero como experto personal, después, en el primer periodo fui nominado también perito oficial del Concilio. 
Entonces, nosotros fuimos al Concilio no solo con alegría sino también con entusiasmo. Había un expectativa increible. Esperabamos que todo se renovase, que viniera verdaderamente otro Pentecostés, una nueva era de la Iglesia, porque la Iglesia estaba todavía bastante robusta en aquel tiempo, la praxis dominical era todavía buena, las vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa ya habían bajado un poco, pero eran todavía suficientes. Pero se sentía que la Iglesia no avanzaba, se reducía, parecía una realidad del pasado y no la portadora del futuro. En aquel momento, esperabamos que esta realdiad cambiase; que la Iglesia fuera de nueva la del mañana y fuerza del hoy. Y esperábamos que las relaciones entre la Igleisa y la modernidad, que habían comenzado mal con el error de la Iglesia en el caso de Galileo Galilei, cambiara. Se pensaba corregir este inicio equivocado y encontrar de nuevo la unión entre la Iglesia y las mejores fuerzas del mundo, para abrir el futuro a la humanidad, al verdadero progreso. Así, estabamos llenos de esperanza, entusiasmo y también de voluntad de hacer nuestra parte por esta cosa. Recuerdo que un modelo negativo era el del Sínodo Romano. Se decía -no se si es verdad- che habían leido los textos preparados, en la Basílica de San Juan, y que los miembros del Sínodo habían aclamado, aprobado aplaudiendo, y así había concluido el Sínodo. Los obispos dijeron: "No, no hagamos así. Nosotros somos obispos y somos nosotros mismos sujetos del Sínodo; no queremos solo aprobar lo que ya se hizo, sino ser nosotros sujetos y llevar adelante el Concilio. También el Cardenal Frings, que era famosos por su fidelidad absoluta, casi escrupulosa, al Santo Padre, en este caso dice: Aquí estamos en otra función. El Papa nos ha convocado para ser Padres. para ser el Concilio ecuménico, un sujeto que renueve la Iglesia. Así queremos asumir nuestro rol.
El primer momento en el cual se mostró esta forma de actuar, fue el primer día. Fueron previstas para ese día, la elección de las Comisiones y habían sido preparadas, en modo -se buscaba- imparcial, la lista, los nominados; y estas listas eran votadas. Pero rapidamente los Padres dijeron: "No, no queremos votar simplemente las listas ya hechas. Somos nosotros los protagonistas. Entonces, se tuvo que posponer las elecciones, porque los Padres mismos querían conocerse un poco, y querían ellos mismos preparar las listas. Y así se hizo. El Cardenal Liénart de Lille, y el Cardenal Frings de Colonia, habían dicho publicamente: Así no. Nosotros queremos hacer nuestras listas y elegir a nuestros candidatos. No era un acto revolucionario, sino un acto de conciencia, de responsabilidad por parte de los Padres conciliares. 
Así comenzó una fuerte actividad para conocerse horizontalmente, unos y otros, cosa que no era al azar. Al "Collegio dell'Anima", donde habitaba, tuvimos muchas visitas: el Cardenal era muy conocido, hemos visto cardenales de todo el mundo. Me recuerdo bien la figura alta y magra de monseñor Etchegaray, que era Secretario de la Conferencia Episcopal Francesa, de los encuentros con Cardenales, etcétera. Y esto era típico, después, por todo el Concilio, pequeños encuentros transversales.  Así conocí a grandes figuras como el Padre de Lubac, Daniélou, Congar, etcétera. Conocimos a obispos, me recuerdo particularmente al obispo Elchinger de Estrasburgo, etcétera. Y esta era ya una experiencia de la universalidad de la Iglesia y de la realidad concreta de la Iglesia que no recibe simplemente imperativos desde lo alto, sino que junto crece y se desarrolla, siempre bajo la guía naturalmente del Sucesor de Pedro. 
Todos, como dije, venían con grandes expectativas, no se había jamás realizado un Concilio de estas dimensiones, pero no todos sabiamos como hacer. Los más preparados, digamos aquellos con intenciones más definidas, eran los episcopados francés, alemán, belga y holandés, la así llamada "alianza renana". Y en la primera parte del Concilio, eran ellos los que indicaban el camino; después se expandió rapidamente la actividad y todos, siempre más, han participado a la creatividad del Concilio. Los franceses y los alemanes tenían distintos intereses en común, también esfumaturas bastante diversas. El primero, inicial, era la simple -aparentemente simple- intención de la reforma de la liturgia, que ya había comenzado con Pío XII, el cual, había reformado la Semana Santa; la segunda la eclesiología, la tercera, la Palabra de Dios, la Revelación; y finalmente, también el ecumenismo. Y los franceses, mucho más que los alemanes, querían tratar el tema de las relaciones entre la Iglesia y el mundo. 

Comenzamos con el primero. Después de la Primera Guerra Mundial, había crecido, justmaente en Europa central y occidental, el movimiento litúrgico, una redescubrimiento de la riqueza y la profunidad de la liturgia, que estaba hasta ahora casi cerrada en el Misal Romano del sacerdote, mientras la gente rezaba con los propios libros de oraciones, los cuales era hechos según el corazón de la gente, así se buscaba de traducir los contenidos altos, el lenguaje alto, de la liturgia clásica en palabra más emocionales, más cercanas al corazón del pueblo. Pero eran casi dos liturgias paralelas: el sacerdote con el monaguillo, que celebraba la Misa según el Misal y los laicos, que rezaban, en la Misa, con sus libros de oraciones, sabiendo sustancialmente que cosa se realizaba sobre el altar. Pero fue redescubierta justamente la belleza, la profundidad, la riqueza histórica, humana, espiritual del Misal y la necesidad que no solo un representante del pueblo, un pequeño monaguillo dijera "Et cum spiritu tuo" etcétera, sino que fuera realmente un diálogo entre sacerdote y pueblo, que realmente la liturgia del altar y la liturgia del pueblo fuera una única liturgia, una participación activa, que la riqueza llegara al pueblo; y así redescubierta, renovara la liturgia.
Yo encuentro ahora, retrospectivamente, que fue muy bueno comenzar con la liturgia, así aparece el primado de Dios, el primado de la adoración. "Operi Dei nihil praeponatur": estas palabras de la Regla de San Benito aparecen así como la suprema regla del Concilio. Alguno ha criticado que el Concilio habló de tantas cosas, pero no de Dios. ¡Habló de Dios! Y fue el primer acto y aquel sustancial hablar de Dios y abrir a toda la gente, todo el pueblo santo, a la adoración de Dios, en la común celebración de la liturgia del Cuerpo y Sangre de Cristo. En este sentido, más alla de los factores prácticos que desaconsejaban comenzar enseguida con temas controvertidos fue digamos, un acto de la Providencia que al inicio del Concilio estuviera la liturgia, Dios, la adoración. Ahora no quisiera entrar en detalles de las discusiones, pero vale la pena siempre volver, más allá de las situaciones prácticas, al Concilio mismo, a su profundidad y a sus ideas esenciales. 
(..)
Después estaban los principios: la inteligibilidad, en ves de estar cerrados en una lengua no conocida no hablada, y también la participación activa. Lamentablemente, estos principios fueron mal entendidos. Inteligibilidad no quiere decir banalidad, porque los grandes textos de la liturgia -aun hablados, gracias a Dios, en lengua materna- no son fácilmente intelegibles,  tienen necesidad de una formación permanente del cristiano para que crezca y entre siempre más en la profunidad del misterio y así pueda comprender. Y también la Palabra de Dios -si pienso día por día la lectura del Antiguo Testamento, la lectura de las Cartas Paulinas, del Evangelio- ¿quien podría decir que se entiende rápidamente porque es en la propia lengua? Solo una formación permanente del corazón y de la mente puede realmente crear una intelegibilidad y una participación que es más que una actividad exterio, que es un entrar de la persona, de mi ser en la comunión de la Iglesia y asín en la comunión de Cristo.



viernes, 15 de febrero de 2013

Conociendo a los Candidatos - Angelo Bagnasco

Entre otras cosas, la (renuncia - dimisión, todavía no nos ponemos de acuerdo) de Benedicto XVI ha servido para desempolvar viejas discusiones. Todavía escuchamos algunos que dicen no preocuparse porque al papa lo elige directamente el Espíritu Santo.  Es increíble encontrar a laicos con o sin formación teológica, seminaristas, diáconos o sacerdotes (todavía no me lo dijo ningún obispo), que creen en esta historia sacada de no se que manual de teología y basada en no se cual acto magisterial. Al parecer, creen que los cardenales son marionetas en manos de un Espíritu que le dice a algunos votar por A y a otros votar por B. También creen que fue el pobre Espíritu Santo quien eligió a "joyas" como Alejandro VI o Julio II. O peor aun que se encarno en Marozia para digitar la "pornocracia romana" del Siglo X. Justifican a uno y a otros diciendo que eran el mal menor. Como si Dios no pudiera elegir el mayor bien en absoluto o como si el pontificado fuera una cosa tan baja que lo pudiera ejercer cualquiera. Que quede claro, estos papas no se corrompieron al ejercer la autoridad. Eran claramente corruptos antes de ser elegidos. 
Sorprendidos quedan cuando uno le dice que no es así. Y porque creen ser los adalides de la ortodoxia, lo tratan a uno de modernista por más Syllabus que haya jurado y aunque este haciendo una novena para que el próximo papa sea el cardenal Albert Ranjith Patabendige.
Pero no. Decimos una vez más, al papa lo elige el Colegio Cardenalicio. A los cardenales los asiste el Espíritu Santo, pero como todos los hombres, ellos lo pueden escuchar y dejarse guiar o pueden seguir por las suyas. Esto no quita un ápice a la autoridad del Pontífice. Es de institución divina que la Iglesia sea gobernada por una jerarquía. Una vez que el Colegio elige, el Espíritu Santo lo asiste haya o no haya sido querido por él. Pero Dios nos quiere verdaderamente libres y no marionetas suyas.
Boris Gelfand

Conozcamos a nuestro candidato de hoy. El cardenal Angelo Bagnasco nació hace 70 años en Pontevico, provincia de Brescia. Es por lo tanto Lombardo, pero de familia genovesa (Liguria). Estudió en uno de los liceos clásicos impulsados por Mussolini, tan queridos por los italianos, que dan una formación profunda en el latín, el griego y las letras clásicas. A los 23 años fue ordenado sacerdote por el obispo de Génova Giuseppe Siri, cabeza del sector más conservador de la Iglesia italiana. La figura de Siri, que aparecerá de nuevo en otros candidatos, es fundamental para entender la Iglesia de los últimos 50 años. Siri fue un claro candidato al papado después de la muerte de Pío XII, y alrededor de él se juntaron las voces más críticas a la Iglesia del post-Concilio (voces como la de Amerio). Siri fue siempre fiel (mas allá de las leyendas que dicen que le habrían ofrecido ser papa de los descontentos), y también lo fueron la mayoría de sus discípulos sin dejar de ser críticos. Bagnasco está dentro de esa línea. 
Estudió filosofía en la Universidad Estatal de Génova, enseñó italiano en el liceo y metafísica y ateísmo contemporáneo en la Facultad Teológica de Italia Septentrional. Además trabajó en la curia de la diócesis de Génova, y fue asistente espiritual de la federación de estudiantes universitarios y del grupo scout, dos grupos importantes de la "juventud católica" de Italia. 

Su carrera episcopal comenzó en Pesaro hace 25 años. Después fue obispo del ordinariado militar y finalmente desde el 2006 fue sucesor de Bertone como arzobispo de Génova. Desde allí se convirtió en presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, el cual es elegido directamente por el papa y no como en el resto de las conferencias episcopales, por sus pares.
Mucho se podría decir de Bagnasco. Esta fuera de duda su ortodoxia como buen hijo espiritual de Siri. Es cabeza del sector más conservador de la Iglesia Italiana que lo ve a la derecha de Scola y más accesible que Caffarra. Sería claramente un continuador de las políticas litúrgicas de Benedicto XVI, pero en otros ámbitos no parece estar a la misma altura intelectual. En Génova tienen muchas de las virtudes de la Iglesia de principios de siglo. Pero también tienen algunos de sus defectos. 
Por otra parte, en estos últimos años ha comenzado a jugar sus cartas en la política italiana y no siempre parece haberlo hecho bien. Primero apoyó a Mario Monti para las próximas elecciones pero termino por distanciarse de este. Quizás por ciertas alianzas del premier. Quizás para no quedar pegado a una derrota. 
Según algunos su ascenso estuvo marcado por Bertone, pero hoy tiene en el Secretario de Estado uno de sus máximos opositores.

Pedro Luna

martes, 12 de febrero de 2013

Conociendo a los Candidatos - Peter Turkson

Sigamos rumiando y meditando la renuncia del papa. Una de las cosas que más ha pasado por alto, incluso la "prensa católica" es el hecho de que Benedicto XVI se retira a rezar a un monasterio. Aquellos que lo conocen dicen que varias veces había presentado la renuncia como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y esperaba volver a su Baviera natal a vivir con su hermano y su hermana, a estudiar y rezar. Incluso tenía todo preparado al final del pontificado de Juan Pablo II. Finalmente se quedará en Roma. El mal pensado dirá que tenía que "salir de circulación" y volver a su Baviera natal no hubiera sido buen signo. Como sea, sería bueno que todos los cristianos apreciaramos el ejemplo. Por más importantes que sean nuestras tareas (y pocas son más importantes que ser papa) debemos dejar todo de lado para caminar el tramo final de nuestra vida con el bastón de la oración. Dice Lewis "¡Cuanto mejor para nosotros si todos los humanos muriesen en costosos sanatorios, entre doctores que mienten, enfermeras que mienten, tal y como les hemos enseñado, prometiendo vida a los agonizantes, estimulando la creencia de que la enfermedad excusa toda indulgencia!". El último acto de un papa que cree que también se gobierna con gestos fue dejar todo poder para prepararse al encuentro con el Señor.

Sigamos conociendo a los candidatos. Hoy pensaba presentar algún cardenal cuyo apellido comienza con la letra B. Y hay varios candidatos. Pero leo que no se que casa de apuestas da como favorito a Turkson. Es un poco gracioso ver los análisis de aquellos que no tienen fe. Según dicen la Iglesia ya esta preparada para un papa de raza negra. Como si alguna vez no lo hubiera estado. Ahora, en cambio sería una buena acción de marketing. Si hasta EE.UU. rompieron el tabú. Me hace acordar a Ecclestone cuando decía que Hamilton era bueno para la F1 porque era negro (siempre son útiles las metáforas deportivas). Yo creo que Turkson no tiene muchas chances. En el Sacro Colegio no son tan racistas como para elegir a un papa por su color de piel. Pero quien sabe...

Boris Gelfand

Peter Kodwo Appiah Turkson (ay! ay! otro Peter, pero este no muy romano), nació Wassa Nsuta el 11 de octubre de 1948 (tiene 64 años, lo que daría presumiblemente un pontificado largo), en Ghana, un país del oeste de Africa (el pais de Kofi Annan!), con solo un 15% de católicos (menos que los pentecostales, los protestantes no-pentecostales y los islamistas). Su madre era metodista y su padre católico. Estudió en el Semianrio menor de Ghana y siguió sus estudios de Teología en EE.UU. Es doctorado por el Pontificio Instituto Bíblico (ufff!, un biblista). En 1992 Juan Pablo II lo nominó obispo de Cape Coast y diez años después fue creado cardenal, por lo que participó en la elección de Benedicto XVI. El en 2009 fue convocado como presidente del Ponticio Concejo Justicia y Paz, un puesto que, dentro de la estructura vaticana, es de segundo orden. 
En el último sinodo de obispos se vio envuelto en una polémica al proyectar un video que mostraba el peligro que generaba el crecimiento demográfico del Islam.
En realidad, no parece que tenga chances reales de ser elegido. Hace poco tiempo que llegó a Roma y por lo tanto es presumible que todavía no se haya insertado en la estructura de la Curia. Además, procede de un país donde la presencia católica es muy menor. La "juventud", en su caso, también le juega en contra. 
Pero por ahora va primero en las encuestas.

Pedro Luna

jueves, 17 de enero de 2013

El síndrome de Macbeth



A partir del comentario del amigo Ludovicus en la última entrada de The Wanderer recordé un texto de George Orwell, que había leído hace tiempo y que me interesaba recuperar. Cosas de la libre asociación. Aquí lo dejo porque puede ser de utilidad en los tiempos que corren.


Macbeth: un comentario 
17 de octubre, 1943

Macbeth es probablemente la más perfecta de las obras de Shakespeare. Con esto quiero decir que, en mi opinión, se combinan en ella las cualidades de Shakespeare como poeta y dramaturgo más felizmente que en ninguna otra obra. Sobre todo hacia el final, está llena de poesía de la máxima calidad, pero además es una obra construida a la perfección, y de hecho seguiría siendo buena aun si se la tradujera muy torpemente a otro idioma. No quiero hablar aquí sobre la versificación de Macbeth. En pocos minutos más, podrán escuchar ustedes la representación de algunos pasajes. Simplemente me interesa Macbeth como tragedia, así que será mejor que haga un breve resumen argumental.
Macbeth es un noble escocés del Medioevo temprano. Cierto día, al regresar de una batalla en la que se ha distinguido particularmente y ha conquistado el favor del rey, se encuentra con tres brujas que le profetizan que él será rey. Otras dos profecías hechas por las brujas se cumplen casi de inmediato, por lo que resulta inevitable que Macbeth se pregunte cómo es que habrá de cumplirse la tercera profecía, dado que el rey, Duncan, está vivo y tiene dos hijos. Es obvio que casi desde que oye la profecía contempla la posibilidad de asesinar a Duncan, y si bien al principio vacila en hacerlo, su esposa, cuya voluntad parece ser más fuerte, lo convence. Macbeth asesina a Duncan, ingeniándoselas para que la sospecha recaiga sobre los dos hijos. Éstos huyen del país, y como Macbeth es el heredero directo, asciende al trono. Pero este primer crimen inexorablemente conduce a una cadena de crímenes, culminando en la zozobra y la muerte de Macbeth. Las brujas le han anunciado que aunque él llegará a rey, ningún hijo suyo lo sucederá en el trono, el cual quedará en manos de los descendientes de su amigo Banquo. Macbeth hace matar a Banquo, pero el hijo de éste escapa. También le han advertido que se cuide de Macduff, el Thane de Fife , y Macbeth sabe en forma vagamente consciente que es Macduff quien finalmente acabará con él. Intenta hacer matar a Macduff, pero una vez más, Macduff escapa, si bien su esposa y su familia son asesinadas de forma particularmente atroz. Una inevitable cadena de circunstancias lleva a que Macbeth, que comenzara como un hombre valiente y de ninguna manera malvado, termine siendo la típica figura del tirano aterrorizado, odiado y temido por todos, rodeado de espías, asesinos y psicofantes, que vive en permanente temor a la traición y la rebelión. De hecho, es una especie de primitiva versión medieval del moderno dictador fascista. Su situación lo obliga a ser cada vez más cruel a medida que pasa el tiempo. Mientras que al principio es Macbeth quien flaquea ante el asesinato y Lady Macbeth se burla de su debilidad, al final es Macbeth el que masacra mujeres y niños sin inmutarse y Lady Macbeth quien pierde la cordura y muere parcialmente demente. Y no obstante y he aquí el mayor logro psicológico de la obraB, Macbeth es siempre fácil de reconocer como la misma persona, que usa siempre el mismo tipo de lenguaje; no es una maldad congénita lo que lo impulsa a cometer un crimen tras otro, sino algo que le parece ser una necesidad insoslayable. Al cabo estalla la rebelión, y Macduff y el hijo de Duncan, Malcolm, invaden Escocia al frente de un ejército inglés. Las brujas han hecho otra profecía, que aparentemente le promete inmunidad a Macbeth. Cómo es que se consuma ese anuncio, y cómo es que acaba con la muerte de Macbeth sin verse desmentido, habrán de escucharlo ustedes en el fragmento que a continuación será representado. Finalmente lo mata Macduff, como Macbeth siempre supo que sucedería. Cuando ve con claridad el sentido pleno de la profecía, renuncia a toda esperanza y muere luchando por mero instinto de guerrero que debe morir de pie y sin entregarse.
En todas las grandes tragedias de Shakespeare el tema posee alguna reconocible conexión con la vida cotidiana. En Antonio y Cleopatra , por ejemplo, el tema es el poder que una mujer sin dignidad puede ejercer sobre un hombre valiente y dotado. En Hamle t, es el divorcio entre la inteligencia y la habilidad práctica. En Rey Lear es un tema bastante más sutil: la dificultad de distinguir entre generosidad y debilidad. Esto vuelve a aparecer más crudamente en Timon de Atenas . En Macbeth , el tema es sencillamente la ambición. Y aunque todas las tragedias de Shakespeare se pueden traducir en términos de la vida moderna y cotidiana, la historia de Macbeth me parece la más cercana a nuestra experiencia habitual. De forma relativamente inofensiva y a menor escala, todos hemos hecho alguna vez algo bastante similar a Macbeth, y con consecuencias equiparables. Si cabe decirlo, Macbeth es la historia de Hitler o Napoleón. Pero también es la historia de cualquier empleado bancario que falsifica un cheque, cualquier oficial de policía que acepta un soborno, cualquier ser humano que de hecho se aprovecha de alguna ventaja desleal para sentirse un poco más arriba y más adelante de los demás. Se basa en la ilusoria creencia humana de que una acción puede ser aislada, de que uno puede decirse a sí mismo Acometeré este único crimen, que me llevará hasta donde quiero llegar, y luego seré una persona respetable. Pero en la práctica, como lo descubre Macbeth, un crimen deriva de otro, aun sin que aumente la propia maldad. Su primer asesinato es para ascender de posición; los que siguen, incluso peores, son para defenderla. A diferencia de la mayoría de las tragedias shakespeareanas, Macbeth se asemeja a las tragedias griegas en cuanto se puede predecir su final. En general, uno ya sabe desde el comienzo qué es lo que va a pasar. Esto hace que el último acto sea más conmovedor todavía, pero sigo pensando que el principal atractivo de la historia es su carácter de lugar común. Hamlet es la tragedia de un hombre que no sabe cometer un crimen; Macbeth es la tragedia de un hombre que sí sabe. Y si bien casi ninguno de nosotros en realidad comete crímenes, el dilema de Macbeth está más cerca de nuestra vida diaria. 


sábado, 22 de diciembre de 2012

La Paradoja de la Navidad

Un año más ha brillado para nosotros el nacimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo; en él la verdad ha brotado de la tierra; el Día del día ha venido a nuestro día: alegrémonos y regocijémonos en él. La fe de los cristianos conoce lo que nos ha aportado la humildad de tan gran excelsitud; de ello se mantiene alejado el corazón de los impíos, pues Dios escondió estas cosas a los sabios y prudentes y las reveló a los pequeños. Posean, por tanto, los humildes la humildad de Dios para llegar a la altura también de Dios con tan grande ayuda, cual jumento que soporta su debilidad. Aquellos sabios y prudentes, en cambio, buscan lo excelso de Dios y no creen lo humilde, al pasar por alto esto y en consecuencia, no alcanzas aquello debido a su vaciedad y ligereza, a su hinchazón y orgullo, quedaron como colgados entre el cielo y la tierra en el espacio propio del viento. Son ciertamente sabios y prudentes, pero según este mundo, no según el que hizo el mundo. En efecto, si habitase en ellos la verdadera sabiduría, la que es de Dios y es Dios mismo, comprenderían que Dios pudo asumir la carne sin que él pudiese transformarse en carne; comprenderían que él asumió lo que no era permaneciendo en lo que era; que vino a nosotros como hombre sin separarse del Padre; que perseveró  junto al Padre en su ser y se presentó ante nosotros en el nuestro y que su potencia reposó en un cuerpo infantil y no se sustrajo al esfuerzo humano. Quien hizo el mundo entero cuando permanecia junto al Padre, él mismo es el autor del parto de una virgen cuando vino a nosotros. La Virgen Madre nos dejó una prueba de la majestad del hijo, tan virgen fue después de parirlo  como antes de concebirlio; su esposo la encontró embarazada, no la dejó embarazada él; embarazada de varón pero no por obra de varón; tanto más feliz y digna de admiración cuanto que, sin perder la integridad, se le añadio la fecundidad. Tan gran milagro prefieren aquéllos declararlo ficción y no realidad. Así, por lo que se refiere a Cristo, hombre y Dios, como no pueden creer lo humano, lo desprecian y como no pueden despreciar lo divino, no lo creen. Para nosotros en cambio, el cuerpo humano que tomó la humildad de Dios ha de sernos cosa tan grata como para ellos es abyecta, y el parto virginal en el nacimiento humano, cosa tanto más divina cuanto más imposible es para ellos. 
Por tanto, celebremos el nacimiento del Señor con la asistencia y aire de fiesta que merece. Exulten de gozo los varones, exulten las mujeres. Cristo nació varón, pero nació de mujer; ambos sexos quedan honrados. Pase, pues, ya al segundo hombre quien había sido condenado con anterioridad en el primero. Una mujer non indujo a la muerte; una mujer nos alumbró a la vida. Nació la semejanza de carne de pecado con la que se purificaría la carne de pecado. Así, pues, no se culpe a la carne, mas para que viva la naturaleza muera la culpa, pues nació sin culpa para que renaciera en él quien se hallaba en la culpa. (...)

El que, nacido del Padre, creó todos los siglos, consagró este día naciendo aquí de una madre. Ni en aquel nacimiento pudo tener madre ni en éste buscó padre humano. En pocas palabras; nació Cristo de padre y de madre y, al mismo tiemop, sin padre y sin madre. En cuanto Dios, sin madre, y en cuanto hombre sin padre. Pues ¿quien narrará su generación? Tanto aquélla, fuera del tiempo, como ésta, sin semen; aquella sin comienzo; ésta sin otra igual; aquélla que existió siempre; ésta, que no tuvo repetición ni antes ni después; aquella, que no tiene fin, ésta que tiene el comienzo donde el fin. Con razón, pues los profetas anunciaron que había de nacer y los cielos y los ángeles, en cambio, que había nacido. El que contiene el mundo yacía en el pesebre; no hablaba y era la Palabra. Al que no contienen los cielos, lo llevaba el seno de una sola mujer; ella gobernaba a nuestro Rey; ella llevaba a aquel en quien existimos; ella amamantaba nuestro pan. ¡Oh debilidad manifiesta y humildad maravillosa en la que de tal modo se ocultó la divinidad! Gobernaba con el poder a la madre, a la que estaba sometida su infancia, y alimentaba con la verdad a aquella cuyos pechos lo amamantaban. Complete en nosotros sus dones el que no desdeñó asumir también nuestros comienzos; háganos también hijos de Dios el que por nosotros quiso ser hijo del hombre. (San Agustín, Sermón 184).

lunes, 10 de diciembre de 2012

Respuesta de Ratzinger a Genjo



¿Debemos cambiar de nuevo todo? Nada es peor para la liturgia que los continuos cambios, aunque parezca tratarse de un efectiva renovación. Veo un camino de salida en una reflexión de Erik Peterson. Como hemos señalado precedentemente, se estableció una asociación entre la orientación hacia el Este y el "Signo del Hijo del Hombre", la Cruz, que anuncia el retorno del  Señor. El Oriente fue entonces puesto desde temprano en relación con el signo de la Cruz. Donde no es posible dirigirse concretamente hacia el Oriente, la Cruz puede servir como el Oriente interior de la fe. Esta debería estar al centro del altar y ser el punto hacia el cual pueda converger la mirada, tanto del sacerdote como de la comunidad orante. Sigamos así la antigua solicitud que se encontraba en la oración que comenzaba el pasaje hacia la celebración verdadera y propia de la Eucaristia: "Conversi ad Dominum" . Miremos entonces juntos a Aquel que con su muerte a rasgado el velo del templo,  Aquel que, por nosotros esta delante al Padre y nos acoge en sus brazos y nos hace el templo nuevo y viviente. 

sábado, 1 de diciembre de 2012

Cantata de Adviento




Cantata BWV 36 - ELEVAOS ALEGRES HACIA LAS ALTAS ESTRELLAS

1.Coro

Oboes d'amore I/II all’unisono, violines I/II, viola y continuo


Elevaos alegres hacia las altas estrellas,
lenguas todas que en Sión estáis gozosas.
¡Pero esperad! El bullicio no debe llegar muy lejos,
pues se acerca a vosotros el Señor de la Gloria.




2.Coral (soprano y contralto)
Oboe d'amore I con sopranos, oboe d'amore II con contraltos y continuo


Ya viene el salvador de los gentiles,
el hijo de la Virgen, ante el cual se maravilla el mundo. 
Dios mismo ha ordenado este nacimiento.
         

3.Aria (tenor)

Oboe d'amore solo y continuo
    

El amor atrae suavemente
al bienamado.
Como novia gozosa
cuando ve al amado,
así sigue a Jesús un corazón.


4.Coral

Oboe d'amore I y violín I con sopranos, oboe d'amore II y violín II con contraltos, viola con tenores y continuo


Pulsad las cuerdas de la cítara
y que la suave música suene alegremente, 
para que pueda recibir a mi hermoso prometido con amor constante.
¡Cantad, danzad, alegraos triunfantes, dad gracias al Señor! 
Grande es el Rey de la Gloria.

5.Aria (barítono)
Violines I/II, viola y continuo    


Bienvenido, precioso tesoro,
mi amor y mi fe harán lugar
para ti en mi puro corazón.
¡Ven a morar en mí!

6.Coral (tenor)


Oboes d'amore I/II y continuo
    
Tú, que eres como el Padre,
danos la victoria sobre la carne, 
para que tu eterna fuerza divina mejore nuestra carne débil.


7.Aria (soprano)
Violín solo con sordina y continuo    


También con voces débiles y sordas
es adorada la majestad de Dios.
Resuene el alma para ello,
y sea tal el clamor a Él,
que lo oiga en el mismo Cielo.


8.Coral 

Oboe d'amore I y violín I con sopranos, oboe d'amore II e violín II con contraltos, viola con tenores, y continuo


Alabado sea Dios Padre,
alabado sea Dios, su Hijo unigénito, 
alabado sea Dios Espíritu Santo, 
por los siglos de los siglos.


Traducción: Saúl Botero Restrepo

Esta cantata la debió tener Bach en alta estima ya que hizo de ella no menos de cinco versiones diferentes. A la primera de ellas nos referimos en esta ocasión. Se trata de una cantata compuesta al parecer para el cumpleaños, en 1725, de un profesor de la Universidad de Leipzig. Dos de las posteriores versiones fueron destinadas también a celebraciones festivas: en 1726 para una princesa de Anhalt-Cöthen, y en 1735 para el profesor Rivinus de la misma Universidad. Dos versiones más fueron hechas con fines eclesiásticos, ambas como cantatas para el primer domingo de Adviento. De éstas se conserva la 36, que lleva el mismo título de la original. En las diversas transformaciones de la obra, los cambios se limitaron a la elección de nuevos textos y a la composición de nuevos recitativos, en tanto que las tres arias y el coro inicial difieren poco de esta primera versión (36c), cuyo texto fue escrito por Picander.
"Elevaos con alegría hacia los astros" son las palabras iniciales del radiante coro de apertura, compuesto para cuatro voces con orquesta de cuerdas concertante y un oboe d'amore. Este instrumento acompaña también al aria para tenor, "El amor guía nuestros pasos con dulzura" (III). Su delicada sonoridad confirma el carácter de música de cámara de la obra, que sin duda se ejecutó en la casa del desconocido personaje en cuyo honor fue compuesta. Se trata quizás del mencionado profesor de la Universidad, revestido ya de "la plateada insignia de la edad", según reza el texto del recitativo para bajo (IV). Homenajes musicales de esta clase eran frecuentes en los círculos estudiantiles de Leipzig. Con igual solemnidad se celebraban, además de cumpleaños, toda clase de fiestas relacionadas con la vida universitaria. Bach compuso diversas obras de este tipo, entre ellas la cantata profana "Eolo sosegado" (BWV 205), cuyo texto permite identificar el nombre del profesor que recibió el homenaje. No ocurre lo mismo con la presente cantata: su texto es una alabanza que, por su tono impersonal, pudo servir para otras ocasiones. El aria para bajo (V) canta el nacimiento del personaje en cuestión y tiene por acompañamiento un cuarteto de instrumentos de cuerda con bajo continuo; en tanto que el aria para soprano, "Con acentos velados podemos también proclamar la alabanza" (VII), traduce un ambiente festivo con la viola d'amore como instrumento acompañante. En la sección central de esta aria Bach recurre, como en una escena de caza, a efectos de eco. El coro final, "Así como los años se renuevan", es una gavota que Bach, en tres ocasiones, interrumpe con breves recitativos.
(Julio Sánchez Reyes, http://www.cantatasdebach.com/36.html).